Principios del Montaje: Edwin S. Porter y D.W Griffith

Antecedentes: La escena como unidad fundamental del lenguaje Audiovisual.

En el cine de Méliès, específicamente en El Viaje a la Luna, podemos observar que las tomas de Méliès eran continuas, sin cortes y con cámara fija. El cambio de escenografía y acciones ocurría cuando terminaba la escena. Con esto y el impacto que tuvo en la historia del cine, Méliès comenzó a definir los principios del Lenguaje Audiovisual. 

Las artes en general, tienen su propia configuración y lenguaje que les permite generar una forma y un sentido. En palabras de Einsenstein:

[…] El método de la escultura: configurado sobre la estructura del cuerpo humano. El método de la pintura: configurado sobre las posiciones de los cuerpos y sus relaciones con la naturaleza. El método de la literatura: configurado sobre las interrelaciones de la realidad y el hombre. El método del teatro: configurado sobre el comportamiento y la actividad de la gente conmovido por motivos internos y externos. El método de la música: configurado sobre las leyes de las armonías internas de los fenómenos emocionalmente aprehendidos.
[…] Y el objetivo consiste en reconstruir, reflejar la realidad y sobre todo la conciencia y sentimientos del ser humano mediante las estructuras y los métodos

Sergei Einsenstein

En cambio, en el cine, se da origen a un lenguaje muy específico: el Lenguaje Audiovisual o el Lenguaje Cinematográfico. 

Como en otros lenguajes artísticos, es imperativo identificar una unidad mínima de dicho lenguaje. En el caso de las artes plásticas: el punto; para la música, la nota; para la literatura, la letra. 

En el caso del cine, con el surgimiento de este lenguaje, Méliès definió la escena como unidad mínima del lenguaje audiovisual.

Letra > Palabra > Oración

Átomo > Molécula > Compuesto

 Escena > Secuencia > Película


Edwin S. Porter y D.W Griffith: Los inicios del Montaje

George Méliès con su descubrimiento del Efecto Méliès fue uno de los elementos que dio origen al montaje cinematográfico. El jump cut de Méliès fue el que dio origen a varios efectos y transiciones como elementos para cambiar entre sus escenografías teatrales.

En Estados Unidos, Edison inspirado en el cinematógrafo de los hermanos Lumière desarrolló su propia invención para proyectar grabaciones, tomando como base su quinetoscopio y pudo desarrollar el vitascopio. 

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Uno de los proyeccionistas del Vistascopio fue Edwin S. Porter, quien estaba maravillado por el invento de Edison y escaló para llegar a sus estudios Skylight a principios del S. XX; donde trabajó como director y camarógrafo.

Porter logró ver una proyección del Viaje a la Luna de Méliès mientras trabajaba como proyeccionista. Destaquemos que la copia proyectada por Edison era ilegal. El haber trabajado previamente con el vitascopio en las proyecciones brindó a Porter cierta experiencia con la cinematografía. El Viaje a la Luna de Méliès le brindó la inspiración y las herramientas para crear su primera película: Life of an American Fireman

Lo que distinguió esta película de las demás fue que Porter tomó fragmentos de filmaciones que existían en el Estudio de Edison y las juntó con escenas que él mismo había grabado. Juntando todos estos fragmentos, logró crear una historia. 

Una de las técnicas que empleaba para retratar las acciones era la superposición temporal, en la cual retrataba la misma acción desde dos perspectivas distintas para lograr una continuidad.

Sin embargo, en su segunda película, Porter cambió la forma de hacer los cortes, ya que a diferencia de Life of an American Fireman, los cortes ocurrían antes de terminar la acción:

Con esto, los cineastas de la época observaron que los cortes podían reducir el tiempo en pantalla que empleamos para contar una historia. Además, a diferencia de Méliès que grababa toda la escena sin cambiar, Porter hacia cortes en los planos. 

De esta forma, la unidad mínima del Lenguaje Audiovisual dejó de ser la escena, y se convirtió en el plano.

Plano > Escena > Secuencia

Esto comenzó a generar un vocabulario más profundo en el lenguaje audiovisual; ya que no solo importaba la configuración de los actores en escena, con la escenografía iluminación y vestuario (como en el teatro) sino que los cineastas se dieron cuenta que cómo acomodo las tomas, también genera una forma y sentido. 

Esta fue la contribución principal de Porter y afortunadamente inspiró a otro cineasta a seguir actualizando el lenguaje audiovisual: D.W Griffith.

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Griffith filmó más de 300 películas en un lapso de 3 años (1908-1911), y durante esta época hizo diversas experimentaciones cinematográficas para modificar la imagen:

*P. G. (2010). D. W. Griffith and the Dawn of Film Art — Part 2: The Power of Editing. Recuperado en septiembre 06, 2016, de http://www.classicalnotes.net/griffith/part2.html

Al comenzar a realizar películas, D.W Griffith fue experimentando nuevas técnicas de filmación y montaje que dieron origen a lo que se conoce como montaje de continuidad, mismo que serviría como predecesor de la Teoría de Montaje Soviético desarrollada por los cineastas de la Escuela de Cine de Moscú.

El montaje de continuidad se caracteriza por los cortes entre escenas que ayudan a mantener un sentido coherente en tiempo y espacio.